De acuerdo con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), se promueve la articulación de redes eclesiales y seculares que caminen juntas, respetando la unidad en la diferencia.
Estas redes ya existen en los territorios y están integradas por universidades y centros de estudio, sindicatos y cámaras empresariales, comunidades organizadas regionales y urbanas, movimientos populares, episcopados y organismos internacionales.
Juntos, estos actores se convierten en constructores de puentes que transforman la pasión en acción comunitaria y contribuyen a organizar la esperanza (cf. SS Francisco, Trieste, 2024).